No tiene
sentido un ordenador sin dispositivos de entrada: los usuarios no podrían
introducir
los
datos con los que la CPU debe trabajar. Los dispositivos habituales siguen siendo
los mismos casi desde sus orígenes: teclados para la entrada escrita (texto) y ratón
para la interacción con entornos gráficos.
dispositivos específicos para cada tipo de datos. Algunos de ellos son artificiales,
como los códigos de barras o de puntos, creados para albergar grandes volúmenes
de información de forma que su gestión sea fácilmente automatizable y se reduzca la
posibilidad de errores. En otros casos, cuando lo que se quiere usar como entrada es
información que proviene del mundo real, es necesario usar dispositivos digitalizadores,
que transforman las señales recibidas (de naturaleza analógica) en señales digitales
que se pueden enviar directamente al ordenador para su procesamiento o se puede
almacenar en archivos ya en formato digital. Escáneres, digitalizadores de vídeo o audio y cámaras digitales son algunos ejemplos.
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